El mensaje de las marcas

Violeta de Mango

Antes de empezar, quiero recalcar lo que siempre le digo a mis alumnos el primer día de clase: la publicidad es subjetiva.

Podemos hablar de anuncios que funcionan y anuncios que no han funcionado, pero a mi parecer, la publi no debe abordarse en términos de “lo que me gusta/lo que no me gusta”. ¿Por qué? Fácil, porque lo que me gusta a mi no tiene porqué ser lo que le gusta a mi vecino. Porque hay anuncios que personalmente me parecen una mierda y han funcionado super bien cumpliendo todos los objetivos marcados por el cliente y ganando premios, mientras que otros que a muchos no les molan, a mi me fliparía haberlos hecho.

Como veis, subjetividad pura y dura. Así que, personalmente siempre prefiero adoptar un discurso en la línea de lo que ha funcionado o lo que no (datos objetivos) y dejar los “qué buen/mal anuncio” para las tertulias haters con amigos del sector.

Obviamente con los años desarrollas un radar más o menos afinado que te permite “predecir” qué tiene más números de funcionar y qué no. Y también acabas teniendo muy claro qué tipo de publi te gusta y cuál te despierta ese Gremlin que todos llevamos dentro. Pero de ahí a tener la verdad absoluta sobre lo que es la buena o la mala publi va un trecho.

Total, ¿por qué esta super intro? Porque voy a ponerme en modo hater con una marca y quiero dejar claro que en ningún momento estoy hablando de universales, ni de opiniones generalistas, simplemente estoy contando MI visión de “los hechos”.

Porque justo, Violeta de Mango, como orgullosa poseedora de un cuerpo no normativo que para nada encaja en los estándares de belleza y tamaño imperantes en la sociedad y pregonados por el señor Amancio Ortega, me pilla de cerca.

Primero de todo, aquí el spot en cuestión (por si alguien no lo ha visto):

Violeta by Mango – I am what I am

¿Por qué este spot me pone más de mal humor que mi ex suegra un domingo por la mañana de resaca? Pues… por múltiples razones.

  1. “I am what I am”: Te lo digo cantando que mola más pero, haz el favor de no comprar tu ropa de empoderada con curvas en mi tienda de flacas, gracias.
  2. “I am what I am” bis: ¿En serio? ¿Eso es lo mejor que se os ocurrió? ¿Really? (que en inglés suena más escéptico). Joder, si pretendéis revolucionar el mercado con mierdas obvias, no vamos bien. Como gorda con cierta antigüedad os puedo decir que lo primero que me vino a la mente después de escuchar este claim fue: “Solo faltaría. Ni que tuviera que pedir perdón por ello”.
  3. Cosificación XXXL. Ashley Graham en sujetador, chicas meneando el culo en bragas… Que levante la mano quien sepa qué NO vende Violeta de Mango (o no vendía en el momento de lanzar este spot). Es más, hasta hace poco Violeta de Mango solo vendía ropa interior “correctiva” para esconder barriga y de paso cortarte la respiración. Todo bien.
  4. Mira una gorda en bragas. Vendría a ser lo mismo que el punto anterior pero me indigna tanto que quería dejarlo doblemente por escrito y lanzar una pregunta: ¿normalizar es señalar? Porque a los señores de Violeta solo les falta cerrar sus anuncios con: “molamos tanto que nos atrevemos a poner gordas en la tele y ¡en ropa interior!” Si queremos normalizar, aprendamos de Dove.
  5. “Gente gorda haciendo cosas, ¿dígame?”. Le pido permiso a Croquetamente (@croquetamente, si no conocéis su perfil y esta sección ya tardáis) para usar su frase clave y hablar de otro de los puntos que me molestan de este spot: gordas bailando, gordas en una oficina, gordas cantando frente al espejo y gordas en pose sexy. Es decir, gordas haciendo cosas. ¿Sorprendente, no? Si todo el mundo sabe que las gordas lo único que hacen es comer y estar tiradas en el sofá criando michelines (ironía, por si no ha quedado claro).

Al final lo que más me jode de todo esto es que Mango lanzó Violeta en 2014 y ha tardado la friolera de 7 años, 7 putos años, en darse cuenta de que era una soberana gilipollez (a nivel de coherencia y discurso, no me meto en beneficios ni estrategias empresariales) no haber ampliado directamente el tallaje de sus tiendas. Y ahora, en pleno 2021 anuncian que incluirán las “tallas grandes” (dejemos esto para otro día…) en Mango cerrando las tiendas Violeta. Y digo yo: ¿no hubiese tenido más sentido empezar por ahí?

Porque si vas a abanderar un discurso de empoderamiento y body positive hazlo bien, porque lo de Violeta de Mango no era aceptación y normalización, era: quiero tu dinero pero no te quiero en mis tiendas. Un poco como “me encantas, pero me da vergüenza que mis amigos sepan que me acuesto con una gorda” versión empresarial.

Por eso, desde aquí, mi pequeño espacio hater, me revelo contra todo aquel que me diga que Violeta de Mango normaliza la diversidad de cuerpos o que da un mensaje feminista. Porque señores, Mango no ha liberado a la mujer, la ha seguido cosificando pero ampliando el rango: ahora ya no solo son deseables y follables las mujeres de la talla 38, ahora también lo son las de la 52. (¡Olé por ti si acabas de enterarte!).

Y porque el día en que realmente haya aceptación, no se hará distinción, ni se señalará, ni hará falta etiquetar movimientos o especificar que se usan “modelos plus size”. No necesitaremos decir “curvy” porque “gorda y sexy” son dos adjetivos que, aparentemente, no pueden ir juntos en la misma frase. No usaremos tetas para vender vaqueros (sean de la talla que sean) y no nos parecerá revolucionario ver a mujeres interpretando el rol de jefazas porque sabremos que ese siempre fue nuestro lugar.

Cuando ese día llegue, entonces, hablamos de feminismo, de empoderamiento y de lo que os dé la gana. Pero de momento, por mucho “curvy wash” que hagan algunas marcas, la mierda siempre termina saliendo a la luz.

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Andrea XandriEl mensaje de las marcas